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#754 - Reconsiderando A Paracelso, 16-Oct-2002

[Continuamos nuestra serie sobre los químicos bloqueadores de hormonas.
Ver RACHEL'S #750-753 en http://www.rachel.org. ¿De qué me enteré
leyendo los últimos 24 ejemplares de ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES
(EHP), una revista de revisión crítica publicada por los U.S. National
Institutes of Health?]

La ciencia de la toxicología se ha visto alterada radicalmente por el
descubrimiento, hace 20 años, de que los químicos industriales
liberados en el medio ambiente pueden trastornar los sistemas
hormonales de plantas y animales, incluyendo los seres humanos.

Por más de 450 años, los toxicólogos se han fiado de una idea expresada
por Paracelso en el siglo quince: "La dosis hace el veneno" [1]. Con
esto, Paracelso quería decir que todo es venenoso a una dosis
suficientemente alta e, "incluso los venenos fuertes son inofensivos si
la dosis es suficientemente baja". Implícita en estas dos ideas hay una
tercera: "A mayor la dosis, más fuerte el veneno". Juntas, estas ideas
han sido usadas para justificar el vertimiento de miles de millones de
toneladas de químicos biológicamente activos en el medio ambiente cada
año: incluso se consideraba bueno verter los más activos ya que
resultarían diluidos por el aire y el agua a dosis que se consideraban
seguras.

Esta siempre ha sido una proposición dudosa debido a que una
dosis "segura" para una persona no es necesariamente segura para otra.
Por siglos, los médicos han sabido que los seres humanos (y otros
animales) varían enormemente en cuanto a sus tendencias hacia la
enfermedad y la discapacidad. El gran médico y filósofo del siglo 12,
Moisés Maimónides, dijo en 1190: "La consideración más importante en el
proceso causativo de la enfermedad es la constitución corporal que
resulta aquejada. Por lo tanto, no todas las personas morirán durante
una epidemia" [2]. Algunas personas son más resistentes a los gérmenes
(y a los venenos) que otras personas.

Todos reconocen esta simple verdad acerca de la susceptibilidad
individual a gérmenes y químicos. Las vacunas enferman a unas pocas
personas, pero no a la mayoría. Si 1000 personas caminan por el pasillo
de los detergentes de su tienda local, unos pocos reaccionarán mal a
los químicos fragantes que emanan al aire. Puede que estos pocos
comiencen a estornudar o toser o les de urticaria, aunque a la mayoría
no les sucederá. Como dijo el famoso médico Sir William Osler en
1903: "La variabilidad es la ley de la vida, y así como no hay dos
rostros iguales, no hay dos cuerpos iguales y no hay dos individuos que
reaccionen igual y se comporten igual en las condiciones anormales que
conocemos como enfermedad" [3]. En otras palabras, "lo que a uno cura,
a otro mata".

Por lo tanto, la frase de Paracelso realmente debería decir: "La dosis
hace el veneno, pero de manera distinta para individuos distintos".

La justificación de "la dosis hace el veneno" para el vertimiento
industrial resultó más debilitada aún con el descubrimiento, durante la
década de 1950, de que el DDT se acumulaba en las aves y en otras
criaturas a medida que se movía por la cadena alimenticia. Pronto se
reconoció la bioacumulación como un fenómeno general -los químicos
solubles en las grasas tienden a acumularse en las criaturas que se
encuentran más arriba en la cadena alimenticia, por ejemplo, los peces
grandes, las aves grandes, los osos y los seres humanos [4]. En el pico
de la red alimenticia encontramos al bebé amamantado, que comienza su
vida bebiendo una solución diluida de venenos industriales junto con la
leche materna. (El amamantamiento todavía es la mejor manera de
alimentar a un bebé. Pero ¿de verdad no hay consecuencias por comenzar
la vida con una dieta de soluciones diluidas de solventes clorados y
pesticidas, como todos los niños lo hacen hoy en día?)

Tradicionalmente, "la dosis hace el veneno" se refiere a químicos
individuales debido a que los toxicólogos rara vez estudian mezclas.
Como escribió David O. Carpenter en ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES
este año: "La mayoría de las investigaciones de los efectos de los
químicos sobre los sistemas biológicos se lleva a cabo con un químico
por vez. Sin embargo, en el mundo real las personas están expuestas a
mezclas, no a químicos solos. Aunque diversas sustancias pueden tener
efectos totalmente independientes, en muchos casos dos sustancias
pueden actuar sobre el mismo sitio de maneras que bien pueden ser
aditivas o no aditivas. Pueden ocurrir muchas interacciones incluso más
complejas si dos químicos actúan sobre sitios diferentes pero
relacionados. En casos extremos puede haber efectos sinérgicos, en cuyo
caso los efectos de dos sustancias juntas son mayores que la suma de
cada efecto por sí solo. En realidad, la mayoría de las personas están
expuestas a muchos químicos, no sólo a uno o a dos, y por lo tanto los
efectos de una mezcla química son extremadamente complejos y pueden
diferir para cada mezcla dependiendo de su composición química. Esta
complejidad es una razón muy importante del por qué las mezclas no han
sido bien estudiadas". [EHP Vol. 110 Suplemento 1 (febrero, 2002) págs.
25-42.]

Debido a que todos estamos expuestos diariamente a mezclas de químicos,
la toxicidad de las mezclas es un importante asunto de salud pública.
Si dosis insignificantes de varios químicos se suman dando una dosis
importante, entonces "la dosis hace el veneno" tergiversa la realidad y
puede ponernos en peligro. Dos estudios publicados recientemente en la
revista ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES examinaron este tema.

El primer estudio examinó una mezcla de cuatro químicos organoclorados
(el pesticida Lindane, más dos formas del pesticida DDT y un
subproducto del DDT llamado DDE). Se sabe que cada uno de estos
químicos en sí se comporta como la hormona sexual femenina, estrógeno,
cuando se prueba en células mamarias humanas. Los investigadores que
llevaron a cabo este estudio se preguntaron si la mezcla de
concentraciones bajas de estos cuatro químicos (demasiado bajas para
causar efectos estrogénicos por sí mismas) podría causar un efecto
estrogénico en células mamarias humanas -en otras palabras, ¿podrían
dosis bajas de cuatro químicos separados sumarse para resultar en una
dosis efectiva?

Este estudio mostró sin lugar a dudas que estos cuatro químicos
estrogénicos a niveles bajos SI se suman para resultar en una dosis
efectiva. Este es un hallazgo muy importante ya que significa que los
químicos presentes en los alimentos y el agua a niveles "inofensivos"
pueden combinarse con otros químicos "inofensivos" en el medio ambiente
y, juntos, causar daño. [EHP Vol. 109, No. 4 (abril de 2001), págs. 391-
397.]

De modo similar, el segundo estudio examinó los efectos combinados de
cuatro químicos ya que los autores del estudio dijeron: "La
determinación de los efectos de las mezclas de agentes estrogénicos es
considerado como un tema de alta prioridad por muchas agencias
gubernamentales y cuerpos expertos en la toma de decisiones en todo el
mundo". (Alguien debe decirle esto al diario NEW YORK TIMES -ver
RACHEL'S #750.) Andreas Kortenkamp y sus colegas estudiaron una mezcla
de 4 químicos que se sabe se comportan como la hormona sexual femenina
estrógeno: DDT, genisteína y dos alquilfenoles (4-N-octilfenol y 4-
nonilfenol). Los cuatro químicos de hecho sí tenían un efecto aditivo -
los cuatro químicos mezclados tenían un efecto mayor que cualquiera de
los químicos por separado. Los autores del estudio encontraron que
combinar niveles muy bajos de cuatro químicos diferentes ayuda a
explicar cómo "niveles bajos de xenoestrógenos [químicos industriales
que imitan el estrógeno], al parecer insignificantes, pueden producir
efectos significativos como mezclas". [EHP Vol. 108, No. 10 (octubre de
2000), págs. 983-987.]

De manera que las mezclas de cantidades "inofensivas" de químicos son
crucialmente importantes para la salud. Por lo tanto, la frase de
Paracelso ahora debería ser: "La dosis de la MEZCLA hace el veneno,
pero de diferente manera para diferentes individuos".

Desafortunadamente, determinar la potencia de las mezclas es
inmensamente complejo. Supongamos que sólo hay 100 químicos por los
cuales nos preocupamos, pero queremos evaluar todas las combinaciones
posibles de cuatro químicos entre los 100. Esto parece bastante simple
hasta que nos damos cuenta de que hay 3,9 millones de combinaciones
posibles de 100 químicos tomados en grupos de 4. En la vida real, por
supuesto, hay mucho más de 100 químicos por los cuales preocuparse ya
que en este momento hay 80.000 químicos en uso.

Pero las recién descubiertas dificultades para la vieja escuela de la
toxicología de "la dosis hace el veneno" no terminan ahí. Muchas
hormonas sólo son activas durante un corto lapso en la vida de un
organismo. Para estudiar si un químico bloquea una hormona, debe ser
probado durante el tiempo preciso cuando esa hormona está activa. Esto
fue ilustrado por un estudio del Bisfenol A publicado recientemente en
ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES.

El Bisfenol A es un químico usado ampliamente en la producción de
plásticos policarbonados, incluyendo los envases de bebidas no
alcohólicas. El Bisfenol A también puede encontrarse en algunos
plásticos modernos usados como "selladores dentales" y en el esmalte
que recubre el interior de las latas. A través de estas fuentes,
cientos de millones de personas están siendo expuestas a niveles bajos
de Bisfenol A, sin su conocimiento ni consentimiento. Se sabe que el
Bisfenol A es "débilmente estrogénico" -lo que significa que se
comporta como la hormona sexual femenina estrógeno, pero con una
potencia aproximadamente 10.000 veces menor que la del estrógeno puro.
Debido a que sólo es "débilmente estrogénico" muchos toxicólogos han
supuesto que es seguro exponer a cientos de millones de seres humanos
al Bisfenol A y que es éticamente aceptable exponer a las personas sin
su consentimiento informado.

El nuevo estudio en ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES revela que el
Bisfenol A es particularmente potente en ratones expuestos cerca del
momento del nacimiento. Ratones hembras preñadas expuestas a niveles
bajos de Bisfenol A cerca del nacimiento producen crías que ganan peso
excesivo temprano en su vida y mantienen un peso excesivo después. Este
efecto no ocurre en los ratones adultos alimentados con Bisfenol A. (El
estudio también encontró que dosis bajas de Bisfenol A producían un
efecto mayor que dosis altas, poniendo a Paracelso patas arriba. Más
sobre esto en SYMA #755.) Según los autores del estudio, los datos del
Bisfenol A "sugieren la necesidad de una evaluación minuciosa de los
actuales niveles de exposición [de los seres humanos] a este
compuesto". [EHP Vol. 109, No. 7 (julio de 2001), págs. 675-680.]

El estudio del Bisfenol A nos da a entender que los químicos pueden ser
tóxicos a niveles bajos en un momento particular en la vida de un
organismo, lo cual por supuesto complica enormemente los estudios
necesarios para proteger la salud pública respecto a las toxinas
industriales.

De manera que la frase de Paracelso ahora sería: "La dosis de la MEZCLA
hace el veneno, pero de diferente manera para diferentes individuos y
de diferente manera a diferentes tiempos durante el crecimiento y el
desarrollo".

[Finalizará en el próximo número.]
--Peter Montague

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[1] Paracelso escribió: "Alle Ding sind Gift und nichts ohne Gift;
allein die Dosis macht das ein Ding kein Gift ist [todas las cosas son
venenos y no hay nada sin veneno; tan sólo la dosis hace que una cosa
no sea un veneno]. Ver
http://www.academicpress.com/pesttox/pdf/krieger_HPT2_foreward.pdf

[2] F. Rosner y S. Munter, editores, THE MEDICAL APHORISMS OF MOSES
MAIMONIDES, Vol. 1, Treatise 3 (New York: Yeshiva University Press,
1970), pág. 71.

[3] William Osler, "On the educational value of the medical society",
BOSTON MEDICAL AND SURGICAL JOURNAL Vol. 148 (1903), págs. 275-279.

[4] Ver, por ejemplo,
http://ace.ace.orst.edu/info/extoxnet/tibs/bioaccum.htm.