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#748 - La Importancia De Las Sorpresas -- Parte 2: El Eterno Manejo De Los Desechos, 24-Jul-2002

En este número continuamos examinando las tres clases de sorpresas que
han hecho de la tecnología nuclear uno de los problemas más difíciles y
peligrosos del mundo, y uno que empeora con cada año que pasa. Las tres
clases de sorpresas son el resultado de (1) la ignorancia técnica de la
química, la física o la biología involucradas, (2) fallas
administrativas (incapacidad de anticipar errores humanos y la
subsiguiente incapacidad, o negativa, de confrontar errores y realizar
acciones correctivas), y (3) los vientos políticos (realidades
políticas y económicas que cambian, haciendo que los controles del
gobierno resulten ineficaces, incluyendo la competencia comercial).

Nuestro propósito al examinar estas sorpresas nucleares es, en primer
lugar, observar que la tecnología nuclear aparentemente ha excedido la
capacidad humana para controlar procesos y máquinas complejos y, en
segundo lugar, preguntarnos si tiene sentido seguir adelante con la
utilización de nuevas tecnologías que son más poderosas que la nuclear,
menos comprensibles, y por lo tanto menos controlables, concretamente
la biotecnología y la nanotecnología [1].

¿Dónde encontramos evidencias de que la energía nuclear está más allá
del control humano? En los diarios, semanalmente.

Todas las operaciones nucleares generan desechos radiactivos. En este
momento, los E.U.A. mantienen aproximadamente 42.500 toneladas métricas
de combustible para reactores usado e intensamente radiactivo, y 100
millones de galones de líquidos y sedimentos altamente radiactivos en
almacenamiento temporal. Estos desechos son peligrosos por sí mismos,
pero algunos de ellos también podrían ser usados para fabricar armas
aterradoras. Esta semana daremos un vistazo a los peligros locales de
los desechos radiactivos.

** Como vimos en REHN #747, en la Reservación Nuclear Hanford en el
sureste del estado de Washington, DuPont y otras compañías privadas
fabricaron plutonio para armamento desde 1943 hasta 1987 bajo la
cuidadosa supervisión del gobierno. En el proceso crearon 54 millones
de galones de líquidos, sales y sedimentos radiactivos, de los cuales
aproximadamente un millón de galones ya se han filtrado hacia el suelo
y pueden medirse hoy en día en el río Columbia -un evento considerado
imposible hasta que sucedió. (Sorpresa técnica.)

Además de los 54 millones de galones mantenidos en tanques, hay
cantidades adicionales substanciales de desechos radiactivos que yacen
enterrados en fosas poco profundas en Hanford. Como consecuencia de
esto, las plantas rodadoras (cardo ruso) que crecen en algunas partes
de Hanford absorben la radiactividad a través de sus raíces. (Sorpresa
técnica.) Para evitar que estas plantas móviles liberen radiactividad
al salirse del sitio, o al quemarse en un incendio, el gobierno
continuamente las recoge y soluciona el problema enterrándolas en el
suelo. [NY TIMES 12 de septiembre de 2000, pág. D3.] El problema de
las "plantas rodadoras radiactivas" se solucionará por sí mismo
mediante la descomposición radiactiva natural después de que hayan
pasado 240.000 años. Para poner este problema en perspectiva, la
especie Homo sapiens (humanos modernos) ha estado en la tierra por
100.000 años.

** Hanford no es el único. En octubre de 2000, el Ministerio de Energía
(Department of Energy, DOE) anunció que su cálculo previo del plutonio
enterrado en fosas y trincheras superficiales había aumentado diez
veces. (Sorpresa administrativa.) Estos son residuos de la fabricación
de bombas enterrados entre 1943 y 1987 en Hanford, Washington; Los
Alamos, Nuevo México; el Laboratorio Nacional de Ingeniería y Ambiente
de Idaho (Idaho National Engineering and Environmental Laboratory)
cerca de Idaho Falls, Idaho; el Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Oak
Ridge National Laboratory) cerca de Oak Ridge, Tenn.; y el complejo del
río Savannah cerca de Aiken, S.C.

Desafortunadamente se sabe poco acerca de las características químicas,
o la ubicación exacta, de muchos de estos desechos, los cuales
frecuentemente fueron mezclados con químicos tóxicos y explosivos al
momento de enterrarlos. "Hay poca o ninguna información respecto al
volumen de tierra potencialmente contaminada por la filtración de
desechos sólidos enterrados, ni tampoco hay información sobre los
componentes de los desechos peligrosos que se sabe han estado mezclados
con los componentes radiactivos", dijo Carolyn Huntoon, secretaria
adjunta para el manejo ambiental en el Ministerio de Energía. (Sorpresa
administrativa.) [NY TIMES 21 de octubre de 2000, pág. A13.]

Al anunciar el aumento de 10 veces en su cálculo, el DOE admitió que la
limpieza de desechos radiactivos enterrados es extremadamente difícil y
que ha habido poco progreso al respecto. (Sorpresa técnica.)

Por ejemplo, en 1994 el DOE intentó abrir una fosa de 25 años de un
acre en el laboratorio de Idaho, para demostrar que podía recuperarse
lo que había en su interior. Cuatro años después, el DOE despidió al
contratista en una disputa sobre costos y métodos. Durante el año 2000,
el DOE invirtió $6 millones en costos legales en la disputa sobre la
fosa de Idaho y otros $2,5 millones en otros trabajos, pero durante los
seis años de trabajos no se retiraron desechos. [NY TIMES 21 de octubre
2000, pág. A13.] (Sorpresas técnica y administrativa.)

** En West Valley, Nueva York, a 30 millas al sur de Buffalo, la
empresa Davison Chemical Company procesó combustible nuclear usado de
plantas de energía durante seis años desde 1966 hasta 1972, produciendo
660.000 galones de desechos altamente radiactivos, más otros desechos
radiactivos diversos, los cuales fueron bombeados a un tanque de
almacenamiento subterráneo o enterrados en fosas superficiales grandes
[2]. En 1976, Davison Chemical decidió que el negocio nuclear no era
suficientemente lucrativo y se retiró del sitio de West Valley, dejando
al Estado de Nueva York con 30 millones de Curies de radiactividad en
el suelo y en edificios y equipo contaminados. (Sorpresa política.) (Un
Curie es la cantidad de radiactividad en un gramo de radio. Para tener
una idea, el accidente en Three Mile Island en 1979 liberó unos 50
Curies al aire.)

El estado de Nueva York y el gobierno federal están empleando
actualmente 1000 científicos e ingenieros que trabajan a tiempo
completo para limpiar el sitio de West Valley. Hasta ahora han
invertido más de $1,5 mil millones y no se ve el fin por ninguna parte.
En algún momento hace un par de décadas, el ácido corroyó unos
cimientos de concreto y acero, liberando unos 200 Curies de estroncio-
90 altamente radiactivo al agua subterránea debajo del sitio West
Valley. (Sorpresa técnica.) El chorro de estroncio-90 fluyó por debajo
del sitio durante más de una década antes de que fuese descubierto en
1993 (sorpresa administrativa); desde entonces el chorro ha continuado
expandiéndose y moviéndose hacia el Lago Erie e incluso ha salido a la
superficie de la tierra cuesta abajo de la vieja fábrica. (Sorpresa
técnica, sorpresa administrativa.)

Hace varios años un contratista del gobierno comenzó a excavar hoyos y
bombear agua subterránea a través de filtros para intentar recuperar el
chorro de estroncio-90, pero los mismos filtros se convirtieron en una
nueva fuente de desechos radiactivos y eran caros ($400.000 al año).
Ahora el contratista ha enterrado una gran cantidad de arenas para
gatos (zeolita) en el suelo, intentando crear un filtro inmenso para
capturar el mortal estroncio. Incluso si esto funciona, eventualmente
alguien tendrá que enterrar la zeolita radiactiva en el suelo en algún
otro lugar. [NY TIMES 24 de febrero de 2000, pág. A23.]

** En la planta de energía nuclear Millstone en Waterford, Connecticut,
los gerentes corporativos no pueden ubicar dos barras de combustible
usado altamente radiactivo que se supone residen en un tanque de 40
pies de profundidad de agua especial tratada con boro para proteger de
su intensa radiactividad y evitar que se recaliente. La compañía perdió
la pista de las dos barras de 12 pies de largo en 1980 y, empujados por
supervisores federales alertas, comenzaron a buscarlos 21 años después.
Las barras de combustible no están en el tanque de combustible usado
donde fueron vistas por última vez en 1980, y nadie sabe qué sucedió
con ellas. Los oficiales de la compañía especulan que las barras de
combustible fueron partidas por error, enviadas a botaderos de desechos
radiactivos de "bajo nivel" y enterradas en un hoyo poco profundo en el
suelo. (Sorpresa administrativa.) [NY TIMES 8 de enero de 2001, pág.
A17.]

Casualmente, al mismo tiempo, oficiales de Millstone admitieron que
habían falsificado registros ambientales y habían ascendido
deliberadamente a operadores de planta no calificados durante el lapso
de 1994 a 1996. Seis operadores de la sala de control de Millstone
reprobaron el examen para obtener la licencia, pero aun así recibieron
licencias federales de operadores debido a que los gerentes de
Millstone falsificaron sus calificaciones en los exámenes. (Sorpresa
administrativa.)

La empresa propietaria de Millstone, Northeast Nuclear Energy Company,
se declaró culpable de 23 delitos federales graves y le fue impuesta
una multa de $10 millones. Oficiales federales dijeron que "la presión
económica traída por la desregulación de la industria nuclear había
contribuido a las violaciones". En otras palabras, los gerentes de
Millstone fueron llevados al crimen por la presión de la
competencia: "Se optó por esta alternativa más simple de manera que
hubiese algún ahorro económico", dijo el fiscal adjunto de los EE.UU.
Joseph C. Hutchison. (Sorpresa política.) [NY TIMES 28 de septiembre de
1999, pág. A23.]

** En el Sitio de Pruebas de Nevada, que cubre 1593 millas cuadradas en
la parte centrosur de Nevada, el gobierno detonó 828 bombas nucleares
subterráneas entre 1956 y 1992. Los científicos del gobierno siempre
supusieron que la radiactividad resultante quedaría sellada en las
cavidades por las explosiones, si no era absorbida por la tierra y las
rocas. También creían que el agua subterránea debajo del sitio se movía
muy lentamente.

Desafortunadamente, se habían equivocado en todos los cómputos. Ahora,
nuevos estudios científicos han mostrado que algunos metales
radiactivos, en especial el plutonio, pueden moverse fácilmente junto
con el agua subterránea. (Sorpresa técnica.) Además, ahora se sabe que
el agua subterránea debajo del sitio se mueve mucho más rápido de lo
que se pensaba previamente. (Sorpresa técnica.)

Ahora, los científicos del Servicio de Mediciones Geológicas de los
EE.UU. (U.S. Geological Survey) dicen que una mezcla peligrosa de
desechos radiactivos podría llegar a los pozos de agua en el pueblo de
Beatty, Nevada, en el Valle Oasis en tan sólo 10 años. Eventualmente se
espera que el agua subterránea que fluye por debajo del sitio de
pruebas de las bombas llegue al Parque Nacional Death Valley. Un físico
e investigador que estudia el agua subterránea en la Universidad de
Nevada, el Dr. Dennis Weber, dijo que había otros problemas en el sitio
aparte del plutonio. En el lugar hay enterradas enormes cantidades de
tritio -hidrógeno radiactivo que puede ser incorporado directamente en
cualquier agua con la cual entre en contacto.

El Dr. Weber criticó el intento del gobierno por entender la naturaleza
exacta del problema del agua subterránea contaminada debajo del sitio,
el cual es más grande que Rhode Island. "Ellos no han hecho
perforaciones con la intención de encontrar los chorros", dijo. "Ellos
no querían saber". (Sorpresa administrativa.) [NY TIMES 21 de marzo de
2000, pág. D2.]

** En 1997, el Ministerio de Energía anunció planes de privatizar 6000
toneladas de níquel radiactivo sobrante de unas reservas de la fábrica
de armas de Oak Ridge, Tennessee, vendiéndolo a chatarreros. Después se
venderían otras 10.000 toneladas. El gobierno no ha establecido
parámetros para los metales radiactivos, así que la venta propuesta era
legal. La Comisión federal de la Regulación Nuclear (federal Nuclear
Regulatory Commission) se negó a regular el níquel radiactivo debido a
que la radiactividad no había sido agregada de manera intencional para
lograr un "efecto beneficioso". Esto le dejó la decisión a la División
de Salud Radiológica de Tennessee (Tennessee Division of Radiological
Health), la cual aprobó la venta. (Sorpresas administrativas.)

Los críticos del Congreso señalaron que el metal radiactivo podría
acabar en cubiertos de acero inoxidable o en aparatos en los dientes de
los niños. La venta propuesta "horrorizó a los chatarreros y a los
líderes de la industria del acero, quienes temían tener que explicarles
a sus clientes que su producto era incluso ligeramente radiactivo".
(Sorpresa política.) Ellos se opusieron a la venta, y de esta manera se
pospuso. [NY TIMES 12 de enero de 2000, pág. A17.]

** En 1996, un camión que llevaba ojivas nucleares patinó, saliéndose
de una carretera helada y chocando en Nebraska. Durante medio día nadie
del gobierno -incluyendo el Presidente y su gabinete- conocía el nivel
de peligro o si se había escapado algo de radiactividad del camión
debido a que los monitores de radiaciones de la flotilla de camiones de
armas nucleares del gobierno habían sido eliminados después de que los
conductores se quejaron de que dichos monitores mostraban que estaban
siendo expuestos a niveles de radiación peligrosos. (Sorpresa
administrativa.)

Robert Alvarez, quien fue un asesor político de alto rango en el
Ministerio de Energía desde 1993 hasta 1999, reportó estos hechos en
abril de 2000, diciendo que eran "emblemáticos de la cultura
administrativa inepta y frecuentemente arrogante [del Ministerio de
Energía]". Continuó diciendo: "El modo de pensar es tan contrario, que
el complejo [de armas de los EE.UU.] ahora es básicamente una bomba de
tiempo a la espera de explotar en un serio accidente o en una explosión
nuclear inadvertida". [NY TIMES 30 de abril de 2000, pág. 23.]

Continuará.

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[1] http://www.rafi.org/text/txt_search.asp?type=communique

[2] http://www.wv.doe.gov/LinkingPages/sitehistory.htm