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  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#743 - Nueva Amenaza Para Los Pueblos Indígenas, 30-Jan-2002

La supervivencia de los pueblos indígenas, dentro de los E.U.A. y por
todo el mundo, está siendo amenazada de manera directa por la
ingeniería genética de los cultivos de alimentos.

En septiembre de 2001, los científicos descubrieron maíz de ingeniería
genética en 15 lugares en el estado de Oaxaca, en el sur de México, un
país que ha prohibido el uso comercial de todos los cultivos de
ingeniería genética [1]. Nadie sabe cómo llegó allí.

En los E.U.A., el maíz de ingeniería genética ha sido cultivado
comercialmente desde 1996 y ahora 26 por ciento de todo el maíz
cultivado en los E.U.A. es de ingeniería genética. La remota región de
Oaxaca donde fue descubierto el maíz ilegal de ingeniería genética es
considerada el corazón de la diversidad del maíz del mundo. Los
científicos habían esperado mantener la gran diversidad del maíz de
Oaxaca libre de variedades de ingeniería genética contaminantes debido
a que Oaxaca conserva la riqueza de las variedades genéticas
desarrolladas durante 5500 años del cultivo indígena del maíz. Ahora
los científicos dicen que variedades agresivas de maíz de ingeniería
genética, liberadas en Oaxaca, pueden llevar a la especie autóctona a
la extinción, causando la pérdida de otras variedades de cultivo
irreemplazables.

No está claro si el maíz de ingeniería genética fue llevado a esta zona
remota de México por aves, o si fue dispersado allí de manera
intencional por corporaciones o por gobiernos que promocionan los
cultivos de ingeniería genética.

Todas las variedades del maíz de ingeniería genética son propiedad de
corporaciones transnacionales y son patentadas por las mismas. La única
manera legal de adquirir tales semillas es comprárselas a la
corporación que tiene la patente. Tales patentes son
llamadas "propiedad intelectual" y su cumplimiento según la ley
internacional ha sido una de las metas principales de los acuerdos
de "libre comercio" en años recientes. La Organización Mundial del
Comercio (OMC) contiene protecciones estrictas para los Derechos de
Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (Trade Related
Intellectual Property Rights, TRIP), y las formas de vida patentadas,
tales como los cultivos de ingeniería genética, están explícitamente
cubiertas por los TRIP.

Según las reglas de la OMC, los gobiernos nacionales están obligados a
proteger los derechos de propiedad intelectual de las corporaciones. En
los E.U.A. y Canadá, los agricultores se han quejado de haberse
convertido en víctimas de la deriva génica, o contaminación genética,
al haberse desviado los cultivos de ingeniería genética a través de las
fronteras de las propiedades, contaminando así los cultivos que no son
de ingeniería genética con variedades patentadas de ingeniería
genética. La deriva génica de los cultivos de ingeniería genética hacia
los sembradíos que no son de ingeniería genética ha sido bien
documentada, e incluso las corporaciones de ingeniería genética y sus
reguladores en el gobierno reconocen que es un problema serio. Ahora,
sin embargo, Monsanto, un importante proveedor de semillas de
ingeniería genética, ingeniosamente le ha 'volteado la tortilla' a las
presuntas víctimas de contaminación genética, demandándolas a ellas por
robar los genes patentados de Monsanto. En el primer caso que fue a
juicio, en Canadá en 2001, Monsanto demandó a Percy Schmeiser, un
agricultor orgánico que se quejó de la contaminación genética. Monsanto
dijo que después de trabajar durante 40 años en cultivos orgánicos,
Schmeiser cambió de idea y decidió comenzar un cultivo de ingeniería
genética robando los genes patentados de Monsanto. Monsanto ganó y
Schmeiser debe pagarle. Con esta importante victoria en su haber,
Monsanto ahora tiene pendientes demandas similares contra agricultores
en Dakota del Norte, Dakota del Sur, Indiana y Louisiana [2]. Así que
los agricultores víctimas de la contaminación genética pueden resultar
demandados por violar los derechos de propiedad intelectual de una
corporación y ser obligados a compensar al contaminador genético.

El propósito de patentar las semillas es evitar que se guarden -la
antigua práctica indígena de guardar semillas de la cosecha de este año
para sembrar el cultivo del siguiente año. Los agricultores que compran
semillas de ingeniería genética firman contratos que exigen -bajo pena
prevista por la ley- que no guarden semillas de una cosecha para la
siguiente siembra. Así que los agricultores que utilizan semillas de
ingeniería genética tienen que comprar semillas año tras año,
haciéndolos dependientes de cualquiera que sea la corporación
transnacional que tenga la patente. Los agricultores que no puedan
comprar las semillas cada año sencillamente no tendrán permiso para
sembrar. En las sociedades de libre mercado, tales agricultores
desplazados son libres de mudarse a una ciudad donde tienen la libertad
de estar desempleados.

Los cultivos de ingeniería genética de la actualidad no pueden
garantizar que los agricultores no guarden las semillas. Las
corporaciones que decidan evitarlo tienen que contratar agentes que
viajen de granja a granja, reportando cualquier cultivo sin licencia.
Este tipo de control es costoso.

Para evitar la necesidad del seguimiento, y para ganar 100 por ciento
del control sobre los agricultores, las corporaciones de ingeniería
genética han desarrollado una nueva tecnología -los genes "terminator".
Los genes terminator impiden que un cultivo se reproduzca, a menos que
se apliquen al cultivo ciertos químicos "protectores". Todo agricultor
que use semillas terminator tiene que comprar químicos "protectores"
cada año. A medida que la tecnología terminator se extienda por todo el
mundo, acabará con la agricultura indígena y también con gran parte de
la biodiversidad. Se calcula que unos 1,4 mil millones de indígenas
actualmente tienen sus propios cultivos de subsistencia en todo el
mundo [3]. En muchos casos, sus tierras están en la mira
del "desarrollo" corporativo y la tecnología de los cultivos de
ingeniería genética ofrece una manera legal de separar a los pueblos
indígenas de sus tierras.

El Grupo ETC (www.etcgroup.org) de Winnipeg, Canadá, reveló la semana
pasada que durante el año 2001, a dos de las compañías de ingeniería
genética más grandes del mundo -DuPont y Syngenta (antiguamente
Astrazeneca)- se les concedieron nuevas patentes de
semillas "terminator", manipuladas para que fuesen estériles. En 1999,
el Director de Investigación y Desarrollo de Syngenta (entonces
Astrazeneca) afirmó que todos los trabajos sobre la tecnología
terminator habían cesado en 1992, pero el Grupo ETC encontró que el
Director bien estaba errado o estaba fingiendo: la última patente
terminator de Syngenta fue solicitada el 22 de marzo de 1997 y fue
concedida el 8 de mayo de 2001.

"La [tecnología] terminator es un peligro real y actual para la
seguridad de los alimentos y para la biodiversidad a nivel universal -
los gobiernos y la sociedad civil no pueden permitirse que 'semillas
suicidas' se deslicen por debajo de su radar", dijo Hope Shand,
Director de Investigaciones del Grupo ETC [4].

A pesar de las sombrías consecuencias sociales que probablemente sigan
a la adopción generalizada de los cultivos de ingeniería genética,
pocos científicos han puesto en duda la seguridad de la tecnología en
sí. Por 15 años las principales corporaciones de ingeniería genética
han insistido en que su tecnología se entiende a fondo, es confiable y
segura, y los reguladores del gobierno han estado de acuerdo (o por lo
menos se han quedado callados).

Ahora un nuevo reporte, publicado este mes, afirma que la teoría
científica que respalda la industria de la ingeniería genética es
peligrosamente anticuada y está errada [5]. El nuevo reporte, por el
Dr. Barry Commoner de Queens College, de la Universidad de la Ciudad de
Nueva York, dice: "Los cultivos de ingeniería genética actuales
representan un enorme experimento sin control cuyo resultado es
intrínsecamente impredecible. Los resultados podrían ser
catastróficos", dice el reporte.

Actualmente, 68 por ciento de la siembra de soya en los E.U.A., 26 por
ciento de nuestra siembra de maíz y más de 69 por ciento de nuestra
siembra de algodón han sido manipuladas genéticamente. "Dada la
magnitud de nuestra ignorancia, tarde o temprano todo sistema genético
alterado artificialmente debe traer consigo consecuencias inesperadas y
potencialmente desastrosas", dice el nuevo reporte.

Las garantías de seguridad de la industria de la ingeniería genética
están basadas en la premisa científica de que un gen controla una
característica. Si esto es cierto, entonces extraer un gen de una
especie e insertarlo en una nueva especie le dará a la nueva especie
una nueva característica, ni más ni menos.

Desafortunadamente, la teoría de que un gen único controla una
característica única, como hubiera podido parecer hace 40 años atrás,
hoy en día se sabe que es errada:

1) Los genes están compuestos de segmentos de ADN, una molécula larga
enrollada dentro del núcleo de cada célula.

2) La teoría, que tiene 40 años (formulada por Francis Crick, quien,
junto con James Watson, descubrió el ADN en 1953), dice que el ADN
controla exclusivamente la producción de ARN, que a su vez controla
exclusivamente la creación de proteínas que dan lugar a características
heredadas específicas. Debido a que el ADN es el mismo en todas las
criaturas, esta teoría dice que un gen producirá una proteína
particular (y una característica particular) sin importar en qué
especie se encuentre -haciendo de esta manera posible para las
corporaciones de ingeniería genética afirmar que insertar genes de una
especie en otra no traerá sorpresas o efectos colaterales peligrosos.

3) De todas las cosas, fue el Proyecto Genoma Humano el que reveló más
crudamente que la teoría de Crick estaba errada. Existen
aproximadamente 100.000 proteínas diferentes en un ser humano y, si
Crick estuviese en lo cierto, debería haber 100.000 genes que produzcan
estas proteínas. Sin embargo, el Proyecto Genoma Humano anunció en
febrero pasado que los seres humanos sólo tienen unos 30.000 genes.
(Ver muchos artículos en SCIENCE Feb. 16, 2001.) Así que debe haber
algo más que simples genes controlando la creación de proteínas y las
características resultantes.

4) De hecho, los científicos han sabido por muchos años (desde 1981 en
el caso de los genes humanos) que después de que el ADN crea el ARN, el
ARN puede separarse en varias partes, dando lugar a varias proteínas
diferentes y a varias características diferentes. Esto se
llama "splicing alternativo" (del inglés 'splicing', que
significa 'corte y empalme'). Para 1989 habían sido publicados más de
200 artículos científicos describiendo el 'splicing' alternativo.

5) Cuando las células se dividen y se reproducen, su molécula de ADN
también se reproduce, pero a veces ocurren errores en la reproducción
del ADN. Estos errores de reproducción son reparados por proteínas
especiales, así que la herencia genética no es simplemente cosa de los
genes -es una cuestión de interacción entre los genes y las proteínas
reparadoras. ¿Funcionarán estas interacciones complejas siempre de
manera confiable e idéntica aun cuando se coloque un gen en otra
especie con un medio ambiente interno diferente?

6) Las proteínas funcionan de cierta manera debido a dos
características: tienen una estructura química (molecular) específica y
están plegadas físicamente en una forma particular. La teoría de Crick
supone que un gen particular siempre da lugar a una sola proteína
químicamente idéntica y que está plegada idénticamente. Sin embargo,
ahora los científicos saben que las proteínas resultan plegadas de una
manera particular por la presencia de proteínas "chaperonas"
adicionales. Más interacciones entre las proteínas y los genes.

7) Además, durante la década de 1980, investigando las causas de la
enfermedad mortal de las "vacas locas", los científicos hicieron el
sorprendente descubrimiento de que algunas proteínas pueden
reproducirse sin involucrar ningún ADN en absoluto -una imposibilidad
según la teoría de Crick. Estas proteínas ahora se llaman "priones" y,
como señala el Dr. Commoner, ellas revelan que en la genética molecular
hay procesos muy alejados de la teoría de Crick que pueden dar lugar a
enfermedades mortales.

Así que la teoría básica subyacente a la ingeniería genética de los
cultivos está muy errada. Los genes individuales son importantes, pero
ellos no dan lugar invariablemente a una característica única en un
organismo. La acción de un gen está modificada por el 'splicing'
alternativo, por proteínas que reparan errores en su reproducción y por
las chaperonas que pliegan la proteína final en su forma activa. En la
naturaleza, un sistema como ése funciona confiablemente dentro de una
especie debido a que ha sido probado y refinado durante miles de años.
Pero cuando un gen individual es extraído de su entorno familiar y
trasplantado en una especie extraña, es probable que el nuevo sistema
hospedador sea "trastocado de maneras indeterminadas, imprecisas e
inherentemente impredecibles", concluye el reporte de Commoner. En la
práctica, estos trastornos son revelados por el enorme número de
fracasos que ocurren siempre que se intenta trasplantar un gen.

Lo más alarmante, señala el reporte, es que la Corporación Monsanto
reconoció en el año 2000 que su soya modificada genéticamente contenía
otros fragmentos adicionales de un gen transferido. A pesar de esto, la
compañía anunció que "no esperaba que aparecieran proteínas nuevas" en
la soya de ingeniería genética. Entonces durante el año 2001,
investigadores belgas anunciaron que el propio ADN de la soya había
resultado desordenado durante la inserción del nuevo gen. "El ADN
anormal era suficientemente largo como para producir una nueva
proteína, una proteína potencialmente dañina", concluye el Dr. Commoner.

Así que los cultivos de ingeniería genética amenazan no sólo los
sistemas agrícolas y la supervivencia cultural de todos los pueblos
indígenas, sino también la seguridad de los alimentos y la seguridad de
todos pueblos en todas partes.

--Peter Montague (National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Carol Kaesuk Yoon, "Genetic Modification Taints Corn in Mexico",
NEW YORK TIMES October 2, 2001, pág. desconocida. Disponible en
www.nytimes.com mediante el pago de una cuota.

[2] David R. Moeller, GMO LIABILITY THREATS FOR FARMERS (St. Paul,
Minn.: Farmers' Legal Action Group, Inc., November 2001). Disponible en
formato PDF en www.iatp.org.

[3] Pat Roy Mooney, THE ETC CENTURY; EROSION, TECHNOLOGICAL
TRANSFORMATION, AND CORPORATE CONCENTRATION IN THE 21ST CENTURY
(Winnipeg, Canadá: The ETC Group, 2001); disponible en PDF:
http://www.rafi.org/documents/other_etccentury.pdf. La dirección del
Grupo ETC (antiguamente la Fundación Internacional para el Avance Rural
[Rural Advancement Foundation International, RAFI]) es: 478 River
Avenue, Suite 200, Winnipeg, MB R3L 0C8 Canadá; Teléfono: (204) 453-
5259, Fax: (204) 284-7871. Este reporte es de "LECTURA OBLIGATORIA"
para todos los activistas.

[4] News Release: "Sterile Harvest:New Crop of Terminator Patents
Threatens Food Sovereignty", January 31, 2002. Disponible en formato
PDF en: http://www.etcgroup.org/documents/new_termpatent_jan2002.pdf

[5] Barry Commoner, "Unraveling the DNA Myth", HARPER'S MAGAZINE
(February 2002), págs. 39-47.