La guerra fría se terminó hace seis años, y el Presidente Clinton ha
dicho: "En este mundo nuevo, nuestros niños están creciendo libres de
las sombras de la guerra fría y de la amenaza del holocausto nuclear"
[1]. Desafortunadamente, el Presidente no está diciendo la verdad. La
amenaza de una guerra nuclear continúa empeorando, según reportes
recientes en publicaciones de gran credibilidad.
Un reporte especial publicado el 30 de abril de 1998 en la revista NEW
ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE evalúa el peligro de un lanzamiento de
armas nucleares de Rusia por accidente [2]. Según el reporte, se
calcula que unos 6,8 millones de estadounidenses morirían
instantáneamente en un accidente así, con millones más expuestos a
dosis letales de radiación. Y la probabilidad de un accidente como ése
está aumentando a medida que pasa el tiempo, no disminuyendo, concluye
el reporte.
Tanto Rusia como los EUA --aunque ya no son enemigos-- tienen miles de
cabezas nucleares listas para ser disparadas en cuestión de pocos
minutos. Específicamente, los rusos tienen aproximadamente unas 2500
cabezas nucleares listas para ser lanzadas en todo momento. Los EUA
tienen un número incluso mayor.
En 1994, los Presidentes Clinton y Yeltsin acordaron dejar de dirigir
misiles nucleares estratégicos al país del otro --y esto proporcionó la
base para las aseveraciones erradas del Presidente Clinton de que
nuestros niños están creciendo libres de la amenaza de un holocausto
nuclear. Sin embargo, las coordenadas geográficas de los blancos
militares originales --muchos de los cuales son ciudades-- permanecen
en los bancos de memoria de todas estas armas, de manera que las
cabezas nucleares pueden ser redirigidas hacia las ciudades
estadounidenses y rusas en cuestión de segundos.
Se ha reportado que los misiles balísticos de Rusia son más peligrosos
que los nuestros. Rusia ha programado sus misiles de manera que, si son
disparados accidentalmente sin un blanco programado en su memoria,
ellos mismos se dirigirán automáticamente hacia sus blancos militares
de la guerra fría, los cuales podrían ser una instalación misilística
en Montana, o el Pentágono en Washington, D.C. Desafortunadamente, ni
los misiles de los EUA ni los de los rusos pueden recibir órdenes para
autodestruirse después de que son lanzados [3].
La antigua Unión Soviética y los EUA desarrollaron sistemas elaborados
para mantener las armas nucleares bajo un control centralizado. Sin
embargo, ahora la situación ha cambiado significativamente en Rusia, y
las políticas militares recientes de los EUA están empeorando las
cosas.
Tanto los EUA como Rusia emplean una estrategia llamada "lanzamiento
por aviso". Esto significa que cada país lanzará un contraataque tan
pronto como decida que se ha lanzado un ataque contra él. La idea es
lanzar el contraataque rápidamente de manera que estos misiles estén
seguros en el aire antes de que caigan los misiles que vienen. De esa
manera, la promesa de un contraataque veloz puede servir como un
disuasivo creíble para un primer ataque. El lanzamiento por aviso
confiere un tiempo cortísimo para deliberaciones profundas. Cada país
tiene misiles nucleares de base submarina a 15 minutos de distancia de
tiro del otro. Así que el país que percibe un ataque va a tener varios
minutos para verificar que está ocurriendo un ataque, varios minutos
para tomar decisiones del más alto nivel, y un par de minutos para
difundir la autorización de lanzar un contraataque. Entonces es el fin.
Los errores son inevitables. El 25 de enero de 1995, operadores rusos
de radar observaron una irregularidad de mal agüero en sus pantallas
[4]. Era un cohete subiendo al cielo en algún lugar de la costa de
Noruega. Tal cohete posiblemente podría llevar 8 bombas nucleares a
Moscú en 15 minutos, así que se corrió la voz inmediatamente en todo el
comando militar ruso.
A medida que las distintas partes del cohete se separaban entre sí, la
irregularidad del radar lo hacía ver como si pudiese estar en camino un
ataque de varios misiles. El Presidente Boris Yeltsin activó
su "portafolio nuclear", la estación de computadora portátil que podría
permitirle lanzar un contraataque completo.
Después de 8 minutos --con menos de 4 minutos faltantes antes de que se
lanzase un contraataque según los protocolos rusos de lanzamiento por
aviso-- altos funcionarios rusos concluyeron que la trayectoria del
cohete estaba dirigida mar adentro, donde no representaría una amenaza
para Rusia. La crisis pasó.
El cohete resultó ser una sonda de investigación de los EUA dirigida a
explorar la parte superior de la atmósfera, para aumentar el
conocimiento humano de la aurora boreal. Los noruegos habían informado
a las autoridades rusas del plan de lanzamiento semanas antes, pero el
mensaje no pudo llegar a través de la burocracia rusa a aquellos que
debían saberlo.
El sistema funcionó esa noche a principios de 1995 y se evitó la
catástrofe. Sin embargo varios especialistas en armas nucleares,
escribiendo en la revista SCIENTIFIC AMERICAN, concluyeron
recientemente que "los sistemas construidos para controlar las armas
nucleares rusas se están desmoronando" [3, pág. 76]. He aquí algunas de
las evidencias que presentaron:
** En Rusia, compañías eléctricas locales han cortado repetidamente la
energía eléctrica a varias instalaciones de armas nucleares luego de
que las autoridades militares no pagaron su factura de la electricidad.
** El equipo que controla las armas nucleares frecuentemente funciona
mal, y los artefactos electrónicos críticos y las computadoras a veces
cambian al modo de combate sin razón aparente.
** En siete ocasiones durante el otoño de 1996, las operaciones en
varios centros de armas nucleares fueron interrumpidas severamente
cuando ladrones trataban de robar cables críticos de comunicaciones
para extraer el cobre que contienen.
Una evaluación de los controles nucleares rusos, escrita por la Agencia
Central de Inteligencia de los EUA [Central Intelligence Agency, U.S.
CIA] y que se filtró en el diario WASHINGTON TIMES, llegó básicamente a
la misma conclusión [5]. La CIA escribió: "El comando nuclear ruso y el
sistema de control están siendo sujetos a presiones las cuales no
fueron diseñados para resistir, como resultado de cambios sociales
dolorosos, dificultades económicas y malestar dentro de las fuerzas
armadas".
Ese reporte de la CIA alertaba acerca de "conspiraciones dentro de
unidades nucleares armadas" para cometer chantaje nuclear. "Esto se ha
convertido en una preocupación con el deterioro en las condiciones de
vida y en la moral de la milicia, incluso entre la élite de los
submarinistas nucleares, los que manejan las cabezas nucleares y los de
la SRF", escribió la CIA. La SRF es la Fuerza Estratégica de Cohetes
(Strategic Rocket Force) --el grupo que controla los misiles balísticos
intercontinentales de Rusia.
La CIA también advirtió que la cadena normal de comando se ha roto en
algunas partes de la milicia rusa. Según la CIA, algunas tripulaciones
submarinas pueden ser capaces de lanzar los misiles balísticos bajo su
control sin tener que obtener códigos especiales de sus superiores [3,
4].
En febrero de 1997, el instituto militar responsable de diseñar los
complejos sistemas de control para la SRF de Rusia protagonizó una
huelga de un día para protestar los retrasos en los pagos y la falta de
fondos para mejorar su equipo. Tres días después, el ministro de la
defensa ruso Igor Rodionov dijo: "Si persiste la escasez de fondos...
Rusia pudiera acercarse pronto a un umbral más allá del cual sus
misiles y sistemas nucleares se vuelven incontrolables" [3].
Dos tercios de los radares de alerta temprana en Rusia ya no funcionan,
y dos satélites (de 9) desaparecieron del sistema de vigilancia por
satélite [3, 6].
Más aún, cerca de la mitad de la red nuclear de radares de "alerta
temprana" de Rusia ya no está sobre suelo ruso. Algunas estaciones
están en Latvia, otras en Ucrania, Azerbaidján y Kazakstán. Disputas
sobre el financiamiento y el personal han puesto en duda la integridad
operacional de estos sistemas.
Estos sistemas son los ojos y oídos de los analistas rusos de defensa
nuclear, y, como resultado, Rusia es parcialmente ciega y sorda [6].
Esto significa que Rusia puede tener dificultad en decidir el origen de
un ataque misilístico --¿es una irregularidad fantasma del radar, un
cohete científico perdido, un misil militar lanzado accidentalmente o
un ataque serio?
El eslabón más débil en el sistema de control de armas nucleares puede
ser los seres humanos involucrados. Aquí, conocemos más acerca de los
estadounidenses que de los rusos. Un reporte de 1987 dijo que los EUA
tenían a 112.000 personas manejando armas nucleares estadounidenses
[7]. La milicia está profundamente preocupada acerca de la estabilidad
psicológica de estas personas y ha desarrollado un Programa de
Responsabilidad del Personal para seleccionarlos. Sin embargo, un gran
número de personas que han pasado por la investigación del Programa de
Responsabilidad del Personal han sido "descertificados" después, lo que
significa destituidos de sus posiciones. Los individuos son
descertificados si se les encuentra culpables de negligencia,
infracciones civiles serias, abuso repetido de alcohol o drogas, u otro
comportamiento aberrante que pudiera conllevar a un desempeño
irresponsable. Según las cifras del Departamento de Defensa, de 1975 a
1984 unos 51.000 individuos fueron descertificados, un promedio de más
de 5000 cada año. Entre estos, la mayoría fueron descertificados por
abuso de drogas y alcohol o por problemas psiquiátricos. Así que en
cualquier momento dado, miles de individuos potencialmente inestables
tienen día a día la responsabilidad de manejar armas nucleares.
En 1981, una inspección del personal estadounidense en instalaciones
militares en Italia y Alemania Occidental encontró que estando EN
SERVICIO usaba drogas un 43% del personal del ejército, un 17% del
personal de la fuerza aérea, un 35% de los infantes de marina y un 49%
del personal de la armada. Funcionarios del Departamento de Defensa
testificaron ante el Congreso en 1982 que un 28% del personal del
ejército y un 21% del personal de la marina bebía alcohol cuando estaba
en servicio. La preponderancia más alta de ingestión de alcohol se
reportó entre los oficiales de alto rango [7].
Rusia tiene problemas similares pero peores. Unos 45.000 soviéticos
murieron de envenenamiento agudo por alcohol en 1976 --100 veces más de
los que murieron por esa causa en los EUA ese año. Entre mediados de
los años 1960 y mediados de los años 1980 el consumo per cápita de
alcohol se duplicó en la Unión Soviética. Según se reporta, el abuso de
alcohol es más frecuente en la milicia rusa que entre los civiles.
Según un cálculo, 1/3 del personal militar ruso es dependiente del
alcohol, con problemas fuertes de bebida frecuentes especialmente entre
los oficiales [7].
El ejército ruso ha caído en tiempos duros. Es una sombra de lo que era
antes. Para tratar de mantener su condición de potencia mundial, Rusia
está dependiendo más y más de las armas nucleares. De hecho, Rusia
recientemente renunció a su anterior política de "no disparar primero"
con armas nucleares.
Las políticas militares recientes de los EUA están haciendo las cosas
peor. A medida que Rusia se vuelve más débil, algunos de sus
partidarios de la línea dura (los equivalentes rusos de Jesse Helms) se
vuelven más paranoicos respecto a sus vecinos y antiguos enemigos en el
occidente. Para algunos rusos, la propuesta expansión de la OTAN para
incluir a Hungría, Polonia, la República Checa y los Estados Bálticos
no necesariamente es benigna.
Los EUA continúan tratando de construir un sistema de defensa
misilístico tipo "guerra de las galaxias" a una escala reducida --en
violación técnica del Tratado de los Misiles Antibalísticos-- que no
necesariamente le parece benigno a todos en Rusia [6, 8].
No, las políticas actuales de los EUA --que probablemente estaban
pensadas en principio como concesiones políticas para las corporaciones
militares-- no pareciera probable que reduzcan las posibilidades de una
guerra nuclear accidental o sin querer. Por el contrario, ellas casi
aseguran que el mundo sea menos estable y más peligroso.
--Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)
=====
[1] Jonathan Schell, "The Case for Abolishing Nuclear Weapons," THE
NATION February 2/9, 1998, págs. 9 y siguientes. Texto disponible en
http://www.thenation.com/disarmament/home_txt.htm.
[2] Lachlan Forrow y otros, "Accidental Nuclear War --A Post Cold War
Assessment," NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE Vol. 338, No. 18 (April
30, 1998), págs. 1326-1331.
[3] Bruce G. Blair, Harold A. Feiveson y Frank N. von Hippel, "Taking
Nuclear Weapons off Hair-Trigger Alert," SCIENTIFIC AMERICAN (November,
1997), págs. 74-81.
[4] David Hoffman, "Cold-War Doctrines Refuse to Die; False Alert
After '95 Rocket Launch Shows Fragility of Aging Safeguards,"
WASHINGTON POST March 15, 1998, pág. A1.
[5] Bill Gertz, "Russian renegades pose nuke danger; CIA says arsenal
lacks tight controls," WASHINGTON TIMES October 22, 1996, pág. A1.
[6] Brian Hall, "Overkill is Not Dead," NEW YORK TIMES MAGAZINE March
15, 1998, pág. 42.
[7] Herbert L. Abrams, "The Problem of Accidental or Inadvertent
Nuclear War," PREVENTIVE MEDICINE Vol. 16 (1987), págs. 319-333.
[8] George Lewis y Theodore Postol, "Portrait of a Bad Idea," BULLETIN
OF THE ATOMIC SCIENTISTS (July/August, 1997), págs. 18-25.
CORRECCION
Contrariamente a lo que señalamos en REHW #599, en la ciudad de Ottawa,
Canadá, el agua potable es desinfectada por cloraminación, no por
ozonización.
Palabras claves: guerra nuclear; rusia; unión soviética; ottawa, cn;
agua potable; cloración; ozonización; cloraminación; accidentes;
radiación; milicia;