En esta serie estamos describiendo una revolución rápida en la ciencia
y la ingeniería, creada por la convergencia de cuatro tecnologías: la
biotecnología, la informática, la ciencia cognitiva y la
nanotecnología. La Fundación Nacional de la Ciencia (National Science
Foundation, NSF) se refiere a todo esto como ciencia nano-bio-info-
cogno, o NBIC [1, 2]. Ver Rachel's #772.
En este número continuamos describiendo la más nueva de estas cuatro
tecnologías, la nanotecnología, que es la ciencia e ingeniería de los
materiales que tienen un tamaño menor de 100 nanómetros (la cien mil
millonésima parte de un metro), mucho más pequeño de lo que el ojo
puede ver.
Hace tan sólo 3 años, el gobierno de los EE.UU. creó la Iniciativa
Nacional de la Nanotecnología (National Nanotech Initiative), la cual
en este momento financia las investigaciones en nanotecnología a un
costo de $700 millones por año, aproximadamente un tercio del dinero
que va al Pentágono. La NSF predice que en tan sólo 12 años, para 2015,
la nanotecnología será una industria de billones de dólares en los
EE.UU. [3]. Esta revolución ya está encima de nosotros, aunque la
mayoría de nosotros no tenemos ni idea de que está sucediendo, o ni
siquiera de lo que es.
En los diarios, el "gran debate" sobre la nanotecnología gira alrededor
de una teoría conocida como la "porquería gris", propuesta hace algunos
años por el entusiasta de la nanotecnología, K. Eric Drexler [4].
Drexler sugirió que el futuro de la nanotecnología yace en los robots
de tamaño nanométrico, los cuales, bajo el control de programas de
computadora, fabricarán cosas útiles, incluyendo copias de sí mismos.
Drexler llamó a estos nanobots "ensambladores" y sugirió que enormes
ejércitos de ensambladores, bajo el control de un programa de
computación, proporcionarían la base para un artefacto doméstico que
podría fabricar cualquier cosa que se le ordenara -un reloj Rolex o un
filete de carne, satisfaciendo esencialmente todas las necesidades y
deseos de la humanidad, a un costo baratísimo.
Drexler también calculó que si a un ensamblador le toma 1000 segundos
hacer una copia de sí mismo, entonces los ensambladores
autorreplicantes, estropeados, podrían cubrir el planeta tierra con una
porquería gris de ensambladores en 72 horas, terminando rápidamente con
la vida como la conocemos. Hay incluso un nombre científico elaborado
para la hipótesis de la porquería gris: "ecofagia global". Ecofagia
significa "comedor del planeta tierra".
El ensamblador autorreplicante de Drexler parece exagerado como mucho.
Varios ganadores del premio Nobel han intentado de desacreditar la
máquina ideal de Drexler, diciendo que no puede funcionar porque viola
leyes conocidas de la química y la física [5]. Sin embargo, nadie
afirma que todas las leyes de la física o la química se entiendan
totalmente, de manera que siempre hay cabida para la especulación.
A pesar de las críticas de la visión de porquería gris por parte de
círculos prestigiosos, la comunidad financiada federalmente para
investigar la nanotecnología ha sido incapaz de disipar el espectro de
un mundo muy perjudicado, si no destruido, por la nanotecnología. Nadie
parece dudar de que la ciencia y la ingeniería de la nanotecnología
guardan la gran promesa de mover la economía mediante la innovación
industrial -y no por casualidad- para la acumulación de una inmensa
riqueza por parte de empresarios exitosos. Pero persisten dudas acerca
del lado oscuro, alimentadas en parte por la historia de anteriores
tecnologías subsidiadas por el gobierno.
** Se prometió que las plantas eléctricas nucleares
producirían "electricidad demasiado barata para medirla" [6], pero las
mismas en realidad producían electricidad costosa, la amenaza siempre
presente de accidentes catastróficos, la exposición continua de
trabajadores y vecinos a niveles bajos de radiactividad en cada punto
del ciclo del combustible nuclear, el problema extremadamente largo (y
hasta ahora no resuelto) de los desechos radiactivos, y el problema más
inextricable de todos -la amenaza del uso de bombas nucleares por
terroristas, estados peligrosos o por cualquier estado industrializado
que se encuentre a sí mismo enfrentando demasiados enemigos y con
demasiado pocos soldados que perder [7]. Nadie nunca ha propuesto una
solución realista al despliegue de las armas nucleares en las manos de
iraníes, paquistaníes, norcoreanos y quién sabe qué otros. Detrás de
todas esas bombas potenciales está el entrenamiento técnico para hacer
plantas de energía nuclear, entrenamiento disponible ahora en la
mayoría de las universidades grandes. Si los gobiernos se hubiesen
negado a subsidiar la energía nuclear desde 1950, nuestro problema
moderno pudiera parecer mucho más manejable de lo que lo es hoy en día.
** El petróleo, el cual nos dio los plásticos, los pesticidas y el
automóvil privado, ahora está calentando el planeta, produciendo
cambios costosos y destructivos en el clima de la Tierra incluyendo
sequías extremas, inundaciones, tornados, monzones y huracanes [8]. El
cambio climático está ampliando a su vez los límites geográficos de
enfermedades humanas tales como el cólera, la malaria, la fiebre
amarilla y el dengue. [Ver Rachel's #466.] Tan sólo la gasolina con
plomo creó un problema de salud pública intergeneracional y enormemente
grande, reduciendo los coeficientes intelectuales de tres generaciones
de habitantes de las ciudades, promoviendo el déficit de atención, la
deserción escolar y el comportamiento violento, e incrementando las
enfermedades cardíacas y el cáncer [9]. Además, la química basada en el
petróleo produjo su propio conjunto de sorpresas desagradables,
incluyendo grandes cantidades de cánceres infantiles, afecciones del
sistema inmune, enfermedades del sistema nervioso central, déficit de
atención, defectos de nacimiento y daños a los sistemas reproductores
de hombres, mujeres y niños [10]. Cada semana aparecen estudios nuevos
que esclarecen los enormes costos a la salud pública por parte de las
tecnologías petroquímicas [11]. En este caso, enormes subsidios del
gobierno hicieron posible la introducción rápida de innovaciones poco
meditadas (tales como muchos productos de la química del cloro) [12], y
protegieron al sector corporativo de la responsabilidad de las
decisiones imprudentes.
** Los antibióticos agrícolas nos dieron pollos gordos, reses gordas y
cerdos más grandes, pero también ayudaron a crear formas de fiebre
tifoidea, cólera, meningitis, neumonía, gonorrea, sífilis, salmonella,
infecciones de estreptococos (inflamación de la garganta, impétigo,
escarlatina y fiebre reumática), infecciones de estafilococos
(infecciones sanguíneas serias comunes en los hospitales); shigella,
disentería y hasta tuberculosis, todas ellas resistentes a los
antibióticos. En 1992, bacterias resistentes a los antibióticos mataron
por lo menos a 13.300 personas en los EE.UU., según los Centros
federales para el Control de Enfermedades (federal Centers for Disease
Control), y le costaron a la economía unos $30 mil millones (sin
incluir el dolor y el sufrimiento) [13]. El afán federal de subsidiar
el uso corporativo de antibióticos en las granjas industriales
contribuyó de manera irresponsable e innecesaria a este problema.
** Se suponía que la agricultura biotecnológica se iba a desarrollar
bajo controles de laboratorio precisos, iba a reducir el uso de
pesticidas dañinos, e iba a "alimentar al mundo". En realidad, aunque
el uso comercial de los alimentos de biotecnología tiene menos de una
década, los cultivos de biotecnología ya han aumentado, no disminuido,
la necesidad de pesticidas peligrosos [Rachel's #686]. Además, genes
nuevos, mantenidos bajo los controles gubernamentales más estrictos
posibles, se han escapado en varias ocasiones y han entrado en plantas
y alimentos donde se le había dicho al público que nunca llegarían
[14]. Los controles modernos sobre la biotecnología han probado ser un
gran fracaso. Mientras tanto continúa el hambre mundial (principalmente
debido a la malas redes de distribución y la pobreza que impide que la
gente compre los alimentos disponibles).
Parece haber un patrón de cinco pasos en esta historia reciente de las
tecnologías subsidiadas por el gobierno.
(1) Comienza con una decisión corporativa de apropiarse del dinero de
los contribuyentes para financiar el desarrollo de una nueva
tecnología, después de lo cual el gobierno proporciona un largo flujo
de subsidios, algunos a la vista y muchos otros escondidos [15].
(2) Luego escuchamos un despliegue publicitario del gobierno (y de las
corporaciones) acerca de las posibilidades ilimitadas para aumentar la
productividad, mejorando infinitamente la calidad de vida para todos,
terminando con la pobreza, curando el cáncer, etc. [1].
(3) Después, el gobierno se niega a poner en práctica (o a hacer
cumplir) hasta las regulaciones de mayor sentido común.
(4) El gobierno (conjuntamente con el sector corporativo) oculta la
información no deseada e ignora (o desacredita) las voces discrepantes
que advierten sobre los problemas que habrá más adelante.
(5) Por último, el gobierno dona el conocimiento y las inversiones
públicamente creados a las élites corporativas, las cuales entonces
tienen muchísimas ganancias por una década o dos hasta que se acumulan
los informes de daños, el público se da cuenta, y la controversia
envuelve a la tecnología. El papel del gobierno en toda esta fase es
actuar como una esponja y absorber los golpes de un público molesto,
suprimir información no deseada, desacreditar a los detractores,
desviar las demandas para una regulación estricta, continuar el
despliegue publicitario sobre la tecnología, gastando simultáneamente
decenas de miles de millones de dólares adicionales de los
contribuyentes en programas complicados (y contradictorios) de culpas,
negaciones, limpiezas, restituciones y defensa contra demandas.
La nanotecnología ya ha entrado en las etapas 1 a 4 y se acerca
rápidamente a la etapa 5.
Al igual que con otras tecnologías poderosas antes de ella, es difícil
separar el lado oscuro de la nanotecnología de su lado brillante.
Incluso si los nanobots ensambladores nunca se hacen realidad, el
autoensamblaje, la autorreparación y la autorreplicación continúan
siendo metas importantes de los nanotecnólogos.
Hasta el Dr. Mihail ("Mike") Roco de la NSF -alguien que nunca piensa
demasiado en el lado oscuro de la nanotecnología o NBIC- identifica el
desarrollo de "los métodos de replicación y eventualmente de
autorreplicación a nanoescala" como uno de los desafíos principales que
enfrentan los nanotecnólogos [16]. La nanotecnología nunca llegará
lejos si no logra la autorreplicación.
Ray Kurzweil, inventor de la primera máquina de lectura para los
ciegos, autor de The Age of Spiritual Machines ("La era de las máquinas
espirituales"), y difícilmente un opositor ferviente de la tecnología,
señala que, "sin la autorreplicación, la nanotecnología ni es práctica
ni económicamente factible. Y ahí está el problema. ¿Qué pasa si por un
pequeño problema (sin querer o a propósito) del programa de computación
no se puede detener la autorreplicación?... Las armas nucleares tendrán
su potencial de destrucción, pero por lo menos tienen un efecto
relativamente local. La naturaleza autorreplicante de la nanotecnología
la convierte en un peligro mucho mayor" [17].
En un ensayo ahora famoso aparecido en la revista Wired (abril 2000),
Bill Joy, cofundador y científico en jefe de Sun Microsystems,
describió un futuro aún más oscuro dominado por la manipulación
genética, la nanotecnología y la robótica (GNR):
"Las tecnologías del siglo 21 -genética, nanotecnología y robótica
(GNR)- son tan poderosas que pueden incluso generar nuevas clases de
accidentes y abusos. Lo que es más peligroso; por primera vez, estos
accidentes y abusos están muy al alcance de individuos o grupos
pequeños que no requerirán grandes instalaciones o materias primas
raras. Tan sólo el conocimiento permitirá su uso" [18].
"Pienso que no es exagerado decir que estamos en el vértice de la mayor
perfección de la maldad extrema, una maldad cuya posibilidad se
extiende mucho más allá de la de las armas de destrucción masiva
legadas a las naciones estados, hasta el sorprendente y terrible poder
de individuos extremistas".
"En realidad, durante años hemos tenido en nuestras manos advertencias
claras de los peligros inherentes del conocimiento generalizado de las
tecnologías GNR [genética, nanotecnología y robótica] -de la
posibilidad del conocimiento solo que hace posible la destrucción
masiva. Pero estas advertencias no han sido ampliamente publicitadas;
las discusiones públicas evidentemente han sido inadecuadas. No hay
ganancias al publicitar los peligros", escribió Joy.
Los directores de la Iniciativa Nacional de la Nanotecnología (National
Nanotechnology Initiative, NNI) en Washington, dicen que quieren
explorar el lado oscuro de la nanotecnología, en parte para evitar los
problemas que actualmente rodean el campo emergente de los alimentos de
ingeniería genética (también conocidos como de biotecnología). La
biotecnología -la práctica de meter genes de una especie en otra no
relacionada (por ejemplo, metiendo los genes de una trucha en un
tomate, para ayudar al tomate a sobrevivir el clima frío)- fue
promovida por un puñado de corporaciones químicas ayudadas por
reguladores federales flexibles, algunos de los cuales llegaron a sus
empleos federales recién salidos de las oficinas ejecutivas de las
corporaciones químicas a las cuales se les contrató para regular.
[Rachel's #381, #382].
Entre 1994 y 2001 se introdujo rápidamente productos de ingeniería
genética primero en las provisiones de leche de los EE.UU. y luego en
el maíz y la soya, con la ausencia notable del debate público hasta
después de que fuese una realidad. De hecho, la Dirección de Alimentos
y Medicinas de los EE.UU. (U.S. Food and Drug Administration, FDA)
declaró que era ilegal para los tenderos o para cualquier otra persona
etiquetar un producto como "no de ingeniería genética", con el
propósito de evitar que los ciudadanos escojan con fundamento al
comprar los víveres [19]. El entusiasmo del gobierno por los alimentos
de biotecnología ha sido sobrepasado sólo por su deseo de reprimir el
debate público sobre esa tecnología.
Fue un pequeño grupo de investigadores independientes en el oeste de
Canadá -el Etc Group (www.etcgroup.org)- en sociedad con otras
organizaciones no gubernamentales, quienes primero revelaron el lado
oscuro de la biotecnología. Una vez que empezaron a conocerse los
hechos, la reacción pública fue rápida y fuerte. Muchos gobiernos en
Europa prohibieron la importación de alimentos de biotecnología de los
EE.UU. Los científicos de la Dirección de Alimentos y Medicinas de los
EE.UU. se quejaron públicamente de que sus dudas acerca de la seguridad
de los alimentos de biotecnología habían sido ignoradas y ocultadas
[Rachel's #685]. Funcionarios del gobierno canadiense afirmaron que las
compañías químicas les habían ofrecido sobornos para aprobar la leche
de biotecnología [Rachel's #593, #621, #639].
La historia de la biotecnología no ha terminado. Eventualmente las
corporaciones químicas-biotecnológicas, con el gobierno de los EE.UU.
interfiriendo a su favor, pueden vencer la resistencia mundial a
los "alimentos frankenstein" como se les conoce ahora popularmente. No
obstante, según casi cualquier criterio la introducción de la
biotecnología ha sido una debacle de relaciones públicas, un escándalo
científico y un desastre para las relaciones internacionales de los
EE.UU. Los entusiastas de la nanotecnología en Washington están
ansiosos de evitar la repetición de la biotecnología, por no decir algo
peor.
Para mostrar su disposición a considerar el lado oscuro de la
nanotecnología, la Fundación Nacional de la Ciencia (National Science
Foundation, NSF) celebró una conferencia en septiembre de 2000
sobre "Societal Implications of Nanoscience and Nanotechnology"
("Implicaciones de la nanociencia y la nanotecnología en la sociedad").
Posteriormente, la NSF publicó un informe de 272 páginas sobre la
conferencia, editado por Mihail Roco y un colega de la NSF [20].
En su informe, la NSF reconoce las siguientes clases de problemas
provenientes de la nanotecnología:
** la nanotecnología puede aumentar "la desigualdad de la riqueza",
creando un tipo de "nano división" debido a que "aquellos que
participan en la 'nano revolución' están en posición de volverse muy
ricos", mientras que "quienes no participen podrán encontrar cada vez
más difícil pagar las maravillas tecnológicas que engendre" [20, pág.
11].
** los tratamientos médicos basados en la nanotecnología pueden ser
caros "inicialmente", "por lo tanto accesibles sólo a los muy ricos"
[18, pág. 11].
La NSF propone resolver estos problemas contratando científicos
sociales, filósofos de ética y otros "representantes profesionalmente
entrenados en el interés público" "capaces de actuar como comunicadores
entre los nanotecnólogos y el público o los funcionarios del gobierno"
[20, pág. 12]. En otras palabras, se contratará a expertos de opinión
para decirles a los expertos en nanotecnología lo que los no expertos
piensan acerca de todo esto, para ayudar a los expertos en
nanotecnología a tomar decisiones sobre cómo hacer uso de esta nueva
tecnología.
Como lo visualiza la NSF, el público general, cuya sociedad está a
punto de ser "revolucionada" por la nanotecnología en los próximos 10 a
20 años, no tendrá ni voz ni voto en el desarrollo de la
nanotecnología, excepto por supuesto pagar por ella.
Los ambientalistas alegan que la comercialización de la nanotecnología
ofrece una oportunidad de intentar un enfoque más concienzudo a la
innovación industrial, adoptando el principio de la precaución
de "mejor seguro que arrepentido", en lugar del más tradicional "al
diablo los cañones, arremetamos a toda máquina" [21]. Nadie discute que
la vieja manera creó beneficios substanciales, pero los costos para la
salud humana y el medio ambiente han sido enormes, y semanalmente -si
no diariamente- se descubren sorpresas nuevas y desagradables. De
hecho, no es exagerado decir que hay un consenso entre muchos biólogos
de que la biosfera está siendo destruida por innovaciones técnicas
previas [22, 23]. Quizás esta vez podríamos tener los beneficios de la
nueva tecnología y minimizar las sorpresas desagradables.
La Academia Nacional de Ciencias, la cual maneja la Iniciativa Nacional
de la Nanotecnología (National Nanotech Initiative), parece estar de
acuerdo en que debería estudiarse la nanotecnología, pero quiere
hacerlo a medida que se introduzca la tecnología, no antes. La
diferencia es crucial. La historia revela vívidamente que después de
que una nueva tecnología ha logrado un éxito comercial, es casi
imposible frenarla, mucho menos detenerla. Incluso cuando se hacen
evidentes problemas de salud pública importantes, como con los
asbestos, la gasolina con plomo, los clorofluorocarbonos y los
combustibles fósiles, puede tomar de 30 a 100 años cambiar el curso e
introducir alternativas más sensatas. El único momento factible para
aplicar restricciones a la nanotecnología sería ahora.
El mecanismo para aplicar las restricciones sería la participación
democrática de un amplio espectro del público general, buscando
verdaderamente su orientación, no simplemente intentando manipularlo
como a tantos robots. Ahora hay disponibles numerosas técnicas
avanzadas para captar al público en un debate informado [24], pero,
hasta ahora, la Fundación Nacional de la Ciencia no ha mostrado señal
de intentar ninguna de ellas.
[Continuará.]
===========================
[1] Mihail C. Roco y William Sims Bainbridge, editores, Converging
Technologies for Improving Human Performance (Washington, D.C.:
National Science Foundation, junio 2002.
http://rachel.org/library/getfile.cfm?ID=208
[2] "The Little BANG Theory", ETC Group Communique #78 (marzo/abril
2003). Disponible en el Internet en
http://www.etcgroup.org/documents/comBANG2003.pdf .
[3] Anónimo, "Small Times Magazine Names Top 10 Small tech Hot Spots",
Small Times 12 de marzo de 2003. Disponible en
http://www.smalltimes.com/document_display.cfm?document_id=5641
[4] Barnaby J. Feder, "Oppositiopn to Nanotechnology", New York Times
19 de agosto de 2002, pág. C5.
[5] Richard E. Smalley, "Of Chemistry, Love and Nanobots", Scientific
American Vol. 285, No. 3 (septiembre 2001), págs. 76-77. Y: George M.
Whitesides, "The Once and Future Nanomachine", Scientific American Vol.
285, No. 3 (septiembre 2001), págs. 78-83.
[6] Arjun Makhijani y Scott Saleska, The Nuclear Power Deception; U.S.
Nuclear Mythology from Electricity "Too Cheap to Meter" to "Inherently
Safe" Reactors (New York: The Apex Press, 1999). ISBN 0-945257-75-9.
[7] William J. Broad, "Chain reaction; Facing a Second Nuclear Age",
New York Times Week in Review 3 de agosto de 2003, pág. 1. Y ver J. R.
Pegg, "Bush Administration Keen on New Nuclear Weapons", Environment
News Service, 7 de mayo de 2003, disponible en
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=228 .
[8] William Cosgrove, "Number of Killer Storms and Droughts Increasing
Worldwide", World Water Council (Marsella, Francia) 27 de febrero de
2003. Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=229 .
[9] Ver, por ejemplo, Rachel's #529, #689. Sobre el plomo y el cáncer y
la enfermedad cardiaca, ver M. Lustberg y E. Silbergeld, "Blood lead
levels and mortality", Archives of Internal Medicine Vol. 162 (2002),
págs. 2443-2449.
[10] Para obtener una extensa documentación de estas afirmaciones, ver
muchos números anteriores de Rachel's, disponibles en
http://www.rachel.org .
[11] Los informes sobre los últimos estudios pueden encontrarse en los
sitios web descritos en Rachel's #769.
[12] Joe Thornton, Pandora's Poison; Chlorine, Health, and a New
Environmental Strategy (Cambridge, Mass.: MIT Press, 2000). ISBN
0262201240.
[13] Ricki Lewis, "The Rise of Antibiotic-Resistant Infections", FDA
[U.S. Food and Drug Administration] Consumer Magazine (septiembre
1995). Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=230 .
[14] Ver Rachel's #760 y la bibliografía que se cita en ese número.
Además de los escándalos descritos en Rachel's #760, el maíz ilegal
Starlink de biotecnología en cientos de productos que llegan al
consumidor; la canola ilegal de biotecnología en los campos de canola
canadienses; el algodón ilegal de biotecnología en la India; y quizás
el maíz ilegal de biotecnología en el centro de México han sido
reportados en los pasados dos años; ver Justin Gillis, "Little
Oversight of Altered Crops", Washington Post 25 de abril de 2003, pág.
E4. Y ver Marc Kaufman, "The Biotech Corn Debate Grows Hot in Mexico",
Washington Post 25 de marzo de 2002, pág. A9.
[15] Algunos subsidios escondidos se han descrito en Shannon Collier y
otros, Green Scissors (Washington, D.C.: Friends of the Earth and
others, 8 de mayo de 2003). Disponible en
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=231 .
[16] M.C. Roco, "From Vision to the Implementation of the U.S. National
Nanotechnology Initiative", Journal of Nanoparticle Research, Vol. 3,
No. 1 (2001), págs. 5-11.
[17] Kurzweil citado en Sean Howard, "Nanotechnology and Mass
Destruction: The Need for an Inner Space Treaty", Disarmament Diplomacy
No. 65 (julio-agosto 2002), págs. desconocidas. Disponible en
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=233 .
[18] Bill Joy, "Why the Future Doesn't Need Us", Wired (abril de 2000),
pág. desconocida. Disponible en
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=209 .
[19] Ver Rachel's #382. Monsanto, el gigante químico que tiene la
patente de la rBGH, una hormona sintética que hace que las vacas
aumenten su producción de leche, en julio de 2003 demandó a algunos
ganaderos lecheros de Maine para que dejaran de etiquetar su leche "sin
rBGH". Ver David Barboza, "Monsanto Sues Dairy in Maine Over Label's
Remarks on Hormones", New York Times 12 de julio de 2003, pág.
desconocida.
[20] Mihail C. Roco y William Sims Bainbridge, Societal Implications of
Nanoscience and Nanotechnology (Washington, D.C.: National Science
Foundation, marzo 2001). Disponible en
http://rachel.org/library/getfile.cfm?ID=217 .
[21] Sobre el principio de la precaución, ver, por ejemplo,
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=187 y
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=188 y
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=189 y
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=227 y
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=195 y
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=197
[22] Ver, por ejemplo, Peter M. Vitousek y otros, "Human Domination of
Earth's Ecosystems", Science Vol. 277 (25 de julio de 1997), págs. 494-
499. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=200
Y: Jane Lubchenco, "Entering the Century of the Environment: A New
Social Contract for Science", Science Vol. 279 (23 de enero de 1998),
págs. 491-497. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?
ID=203
[23] William K. Stevens, "Lost Rivets and Threads, and Ecosystems
Pulled Apart", New York Times 4 de julio de 2000, pág. F4. Disponible
en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=233
[24] Maria B. Pellerano y Peter Montague, "Democracy and the
Precautionary Principle: An Introduction", artículo inédito (en
imprenta) julio de 2002. Disponible en:
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=161