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#760 - Resumen Del Año 2002 -Parte 2: Un Camino Difícil Para La Biotecnología, 08-Jan-2003

Resumen del año 2002 -Parte 2: UN CAMINO DIFICIL PARA LA BIOTECNOLOGIA

A lo largo de 2002, la industria de la biotecnología se vio golpeada
por sorpresas desagradables. La biotecnología es la manipulación de los
genes para darles nuevas características a bacterias, insectos, plantas
y animales.

Fuertemente subsidiada por el gobierno de los EE.UU., la industria de
la biotecnología ha crecido rápidamente durante los pasados 5 años y
casi a diario se anuncian nuevos inventos en esta área. Ahora se clonan
animales enteros de manera rutinaria. Muchos animales clonados mueren
temprano y otros desarrollan dolorosos problemas de salud tales como
artritis, dando lugar así a preguntas serias acerca de la crueldad
hacia los animales; pero algunos clones se desarrollan normalmente e
incluso presentan nuevas características consideradas deseables. Tan
sólo hace unos pocos días, investigadores en Nueva Zelandia anunciaron
que han clonado vacas que producen lecha rica en proteínas, más
apropiada para hacer queso. "Esto podría ser algo fenomenal,
especialmente si a usted le gusta la pizza", dijo Robert J. Wall, un
científico del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (U.S.
Department of Agriculture, USDA), uno de los tres organismos federales
que regulan la industria de la biotecnología [1].

El negocio de la clonación de animales se ha vuelto muy sofisticado muy
rápidamente. Durante 2002, una compañía incluso logró clonar un cerdo
después de que había muerto. Jon Fisher, propietario de Prairie State
Semen, Inc. en Champaign, Ill., había comprado (por $43.000) un cerdo
macho campeón, el cual llamó 401-K, como su cuenta de retiro. Cuando
401-K murió inesperadamente, Fisher rescató células del oído del cerdo
horas después de que había muerto y las envió a una compañía que logró
producir un nuevo cerdo casi idéntico a 401-K -la primera resurrección
porcina jamás registrada. "Fue como una mala película de Woody Allen,
la manera en que andábamos corriendo de un lado al otro", dijo Fisher,
que espera que la carne de las crías de 401-K se venda bien en las
tiendas de víveres (sin mencionar la fuente en la etiqueta, por
supuesto). Los EE.UU. no tienen leyes contra la venta de carne y leche
de animales clonados, pero la Dirección de Alimentos y Medicinas de los
EE.UU. (U.S. Food and Drug Administration, FDA) le ha pedido a la
industria de la clonación que retenga voluntariamente sus productos
fuera del mercado hasta que se hayan completado las verificaciones de
seguridad [2].

En agosto, la FDA recibió el reporte de seguridad que había solicitado
de la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences,
NAS). El diario WASHINGTON POST resumió el estudio de la NAS de esta
manera: "La manipulación genética de animales plantea riesgos serios
para el medio ambiente y potencialmente para la salud humana, y los
esfuerzos federales por manejar aquellos riesgos son desorganizados y
probablemente inadecuados, dijo ayer un panel de la Academia Nacional
de Ciencias" [3].

Un mes después, el WASHINGTON POST reportó que la industria de la
clonación de animales probablemente comience a vender sus productos a
los consumidores, sin etiquetar, ya en 2003, a pesar de la solicitud de
una moratoria continua introducida por la FDA, debido a que la
industria tiene que percibir una ganancia de su inversión substancial
en la tecnología de la clonación [2].

La regulación de la industria de la biotecnología de alimentos por la
Dirección de Alimentos y Medicinas de los EE.UU. (U.S. Food and Drug
Administration, FDA) está basada en un concepto llamado "equivalencia
substancial". Los cultivos crecidos con métodos de biotecnología están
autorizados para entrar al mercado sin estudios de seguridad detallados
debido a que se supone que son "substancialmente equivalentes" a los
cultivos que no son de biotecnología. En otras palabras, un tomate con
el gen anticongelante de una platija es considerado por la FDA
como "substancialmente equivalente" a un tomate normal ya que, después
de todo, sigue siendo un tomate.

Sin embargo, en julio de 2002 se reportó una epidemia de enfermedades
serias causadas por una medicina de ingeniería genética, lo que reveló
que algunas personas no reaccionan a las proteínas de ingeniería
genética como lo harían frente a las proteínas naturales. Sus sistemas
inmunes reaccionan a la proteína de ingeniería genética como si fuese
un microbio e intentan destruirla, dañando el cuerpo de la persona en
el proceso. Durante 2002, 141 pacientes que tomaban la droga
biotecnológica Eprex tuvieron reacciones inmunes severas frente a una
proteína de la medicina, con el resultado de que sus cuerpos dejaron de
producir glóbulos rojos. Estos pacientes ahora dependen de
transfusiones de sangre para mantenerse con vida. "Esto ha sido una
sorpresa para nosotros, en verdad", dijo el Profesor Huub Schellekens
de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos [4].

A la vanguardia de la biotecnología se encuentra el "biopharming" -
introducir genes en plantas para hacer que produzcan medicinas,
vacunas, enzimas, anticuerpos, hormonas o químicos industriales tales
como plásticos, detergentes y adhesivos. La mayoría de tales
experimentos se están llevando a cabo con el maíz, ya que es
relativamente fácil introducir nuevos genes en él y debido a que el
maíz destaca en la fabricación de nuevas proteínas en sus semillas [5,
6]. Una empresa de San Diego, Epicyte Pharmaceutical, calcula que será
capaz de producir la misma cantidad de medicinas a partir de 200 acres
de maíz, que lo que una fábrica de $400 millones podría producir en un
año [7]. Gary Cardineau de Dow Agrosciences calculó en 2001 que dentro
de 10 años, el biopharming sería una industria de $200 mil millones
[7]. Anthony Laos, presidente de ProdiGene, Inc., una pionera del
biopharming en Texas, predijo que dentro de 10 años, 10% de todos los
acres de maíz de los EE.UU. estará dedicado al biopharming [7].

En ese momento, ProdiGene comenzaba a hacer "biopharming" en parcelas
de maíz experimentales (al aire libre, no en invernaderos) con maíz
alterado para producir una vacuna contra la hepatitis B y estaba
experimentando con maíz que producía una vacuna para prevenir la
diarrea en los cerdos. Simultáneamente, Epicyte Pharmaceutical en San
Diego y su socia, Dow Chemical, estaban preparándose para crecer
parcelas de maíz manipulado genéticamente para producir un anticuerpo
humano que combate el virus del herpes simple [8].

Epicyte Pharmaceutical también anunció en 2001 que había descubierto
una rara clase de anticuerpos que atacan los espermatozoides humanos,
los cuales manipularon entonces para crear maíz
anticonceptivo. "Tenemos un invernadero lleno de plantas de maíz que
hacen anticuerpos contra los espermatozoides", Mitch Hein, presidente
de Epicyte, le dijo al diario LONDON OBSERVER [5].

El maíz se conoce como una de las plantas más promiscuas, que disemina
su polen fácilmente a sus vecinos. Para prevenir que el polen de
biopharming contamine los campos convencionales de maíz, el USDA
requiere que las parcelas experimentales no se cultiven a menos de 1320
pies (un cuarto de milla) de cualquier otro campo de maíz. Se supone
que los insectos, las aves, los roedores, el viento, las inundaciones,
los tornados y los seres humanos nunca llevarán el polen de biopharming
más lejos de un cuarto de milla.

En 2001, quienes se dedican al biopharming y los reguladores del
gobierno expresaron confianza en que podrían prevenir que el maíz
alterado genéticamente contaminara la provisión de alimentos de la
nación con medicinas, vacunas, anticonceptivos, plásticos industriales,
detergentes o adhesivos de biopharming. "Lo que es valioso para
nosotros debe ser extraído del maíz, para que no se nos vaya de las
manos", dijo Anthony Laos de ProdiGene. Kathryn Stein, una funcionaria
de la FDA dijo: "También, tenemos el control sobre la manera de
deshacernos de todos los materiales de desecho [residuos de maíz]... y
la restringiremos para que no entre en los alimentos de los seres
humanos o de los animales" [7].

Aun así, incluso la industria del biopharming no parecía completamente
convencida de que las regulaciones de la USDA eran adecuadas para
proteger la provisión de alimentos de la nación. El 22 de octubre de
2002, la Organización de la Industria de la Biotecnología
(Biotechnology Industry Organization, BIO), una asociación comercial,
anunció que algunos de sus miembros habían acordado voluntariamente
prohibir los experimentos del biopharming en los principales estados
productores de maíz. Los funcionarios de la BIO no pudieron decir por
cuánto tiempo duraría la prohibición voluntaria, y no todas las
empresas de biopharming son miembros de la BIO. Los funcionarios
electos en importantes estados productores de maíz como Iowa
prometieron combatir la prohibición porque, como dijeron, sus
agricultores necesitan desesperadamente el negocio del biopharming [9].

La industria de los alimentos no estaba convencida de que la
prohibición voluntaria de la BIO protegería la provisión de alimentos
de la nación y continuó presionando al Congreso por una nueva ley que
impidiera todos los experimentos de biopharming que usen cultivos de
alimentos. Las procesadoras de alimentos quieren que quienes se dedican
al biopharming usen solamente cultivos que no sean de alimentos, como
el tabaco, pero quienes se dedican al biopharming dicen que esto es
poco práctico. "'Queremos asegurarnos de que nuestro maíz esté
protegido. Estamos preocupados', dijo Mark Dollins, vocero de Pepsico,
Inc., [una] unidad de Quaker Oats, la cual tiene una fábrica de cereal
para el desayuno en Cedar Rapids, Iowa, un estado que está gastando
millones de dólares para atraer empresas de biopharming interesadas en
trabajar con plantas de maíz, el cultivo más grande [de Iowa]", según
el diario WALL STREET JOURNAL [9].

Las procesadoras de alimentos recibieron un golpe dos años antes,
cuando el maíz alterado genéticamente llamado Starlink -aprobado como
alimento para los animales pero no para los seres humanos por temor a
las reacciones alérgicas- de alguna manera apareció en 430 millones de
fanegas de maíz y provocó el retiro del mercado de más de 300 marcas de
tacos, panes de maíz y otros alimentos procesados a un costo de más de
$400 millones [7]. "Creo que todos podemos estar de acuerdo en que esta
industria no puede permitirse un Starlink II", dijo Michael H. Pauly,
director de biotecnología de Epicyte Pharmaceutical, el inventor de la
mazorca de maíz anticonceptivo [9].

Starlink II sucedió durante el mes de noviembre de 2002. El WASHINGTON
POST reportó el 13 de noviembre que funcionarios del gobierno habían
descubierto cientos de miles de fanegas de semillas de soya en Nebraska
contaminadas con pequeñas cantidades de maíz de biopharming que
contenía una vacuna para prevenir la diarrea en los cerdos. El culpable
fue ProdiGene, el pionero de biopharming de Texas. Al día siguiente,
funcionarios de la USDA anunciaron que encontraron una segunda falla de
ProdiGene -155 acres de maíz de Iowa contaminado con maíz alterado para
producir la vacuna contra la diarrea de los cerdos, de ProdiGene. Los
empleados de ProdiGene se negaron a devolver las llamadas telefónicas
de los periodistas, pero emitieron un comunicado de prensa diciendo que
estaban "trabajando para tratar los cuestionamientos acerca del
cumplimiento" [10]. Nada del maíz de biopharming llegó a los alimentos,
pero estuvo cerca y tuvo un efecto trascendental.

Stephanie Childs, de la asociación Fabricantes de Víveres de América
(Grocery Manufacturers of America) -un grupo comercial- dijo: "Este fue
un error atroz. Ellos no sólo arriesgaron su cultivo y sus
investigaciones y su integridad, sino que también arriesgaron la
integridad de la provisión de alimentos de los EE.UU." [11].

Cuando el año 2002 estaba por terminar, con la industria de la
biotecnología desconcertada, la Agencia de Protección Ambiental de los
EE.UU. (U.S. Environmental Protection Agency) anunció que había
impuesto multas contra otras dos empresas de biopharming en Hawai, por
no cumplir con las reglas del biopharming. Dow Agrosciences LLC de
Indianapolis fue multada con $8.800 por no tomar medidas adecuadas para
prevenir que los cultivos comerciales resultaran contaminados con maíz
experimental de biopharming, y Pioneer Hi-Bred, una división de DuPont,
recibió una multa de $10.000 por una violación parecida. Un vocero de
Pioneer dijo que la empresa había malentendido las reglas del
biopharming y prometió intentar entenderlas en el futuro [12].

--Peter Montague

=============

[1] Andrew Pollack, "Cloned Cows are Engineered for Faster Cheese
Production", NEW YORK TIMES Jan. 27, 2003, pág. desconocida.

[2] Justin Gillis, "Cloned Food Products Near Reality", WASHINGTON POST
Sept. 16, 2002, pág. A1.

[3] Justin Gillis, "Panel Identifies Gene-Altered Animals' Risk",
WASHINGTON POST August 21, 2002, pág. A4.

[4] Andrew Pollack, "Rebellious Bodies Dim the Glow of 'Natural'
Biotech Drugs", NEW YORK TIMES July 30, 2002, pág. F5.

[5] Robin McKie, "GM Corn Set to Stop Man Spreading His Seed", LONDON
OBSERVER September 9, 2001, pág. desconocida.

[6] Scott Kilman, "Food, Biotech Industries Feud Over Plans for Bio-
Pharming", WALL STREET JOURNAL Nov. 5, 2002, pág. desconocida.

[7] Aaron Zitner, "Fields of Gene Factories", LOS ANGELES TIMES June 4,
2001, pág. desconocida.

[8] Paul Elias, Associated Press, "Isle Corn May Help Company Make Drug
for Herpes", HONOLULU STAR-BULLETIN July 11, 2002, pág. desconocida.

[9] Justin Gillis, "Biotech Industry Adopts Precaution", WASHINGTON
POST Oct. 22, 2002, pág. E1.

[10] Justin Gillis, "Soybeans Mixed with Altered Corn", WASHINGTON POST
Nov. 13, 2002, pág. E1.

[11] Elizabeth Weise, "Biotech Corn Mixes With Beans", USA TODAY Nov.
14, 2002, pág. desconocida.

[12] Justin Gillis, "EPA Fines Biotechs for Corn Violations",
WASHINGTON POST Dec. 13, 2003, pág. E3.